La Peña – The South American Social Club


Los orígenes de las peñas y de la Nueva Canción se encuentran estrechamente unidos. A mediados del último siglo dio comienzo el movimiento en Argentina, Chile y Uruguay. En aquella época de la dictadura militar argentina, las emisoras de radio estaban obligadas a poner música que resultara conforme al régimen. A cambio surgió una conciencia mayor de la música tradicional argentina. Así es como el cantante argentino AtahualpaYupanqui se convirtió por medio de sus nuevas interpretaciones en un artista especialmente popular. Yupanqui recorrió su país y se dedicó a la búsqueda del folklore musical en la Argentina rural. La música popular, que él interpretaba con su brillante técnica guitarrística, y las canciones que él mismo escribía cuentan las historias de la gente sencilla. También en Chile y Uruguay se difundieron las mismas ideas. La artista chilena Violeta Parra estudió la música popular de su localidad natal de Chillán, y más tarde de todo Chile. Sus estudios, viajes e interpretaciones de la música popular chilena contribuyeron a que el folklore alcanzara una gran popularidad. Ella fundó un centro cultural en La Reina y, más tarde, la Peña de Los Parras, un lugar importante dentro del movimiento de la Nueva Canción. Las peñas acabaron convirtiéndose en importantes centros culturales con una red social. Allí conviven con toda naturalidad la música y la danza, pero también comer y conversar. Muchos de los músicos se ocupan del estilo tradicional de sus ciudades natales y de las regiones rurales circundantes. Irónicamente, la violenta represión del movimiento de la Nueva Canción por parte del gobierno militar de Pinochet dio lugar en Chile a la aparición de un movimiento clandestino que propagó una música con ansias de libertad por toda Latinoamérica. Hasta en México llegó a acuñarse el concepto de Canto Nuevo. Innumerables peñas abrieron también en Ciudad de México sus puertas a la música popular y presentaron a jóvenes compositores. En Cuba nació la Nueva Trova con los cantantes Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Músicos sudamericanos como la artista mundialmente famosa Mercedes Sosa y el sobresaliente cantante, poeta y periodista Alfredo Zitarrosa cantan sobre las injusticias padecidas bajo dictaduras represivas, sobre héroes, sobre derechos humanos y sobre las aspiraciones de igualdad. Más al norte, en Venezuela, Alí Primera escribe fundamentalmente canciones rebeldes y políticas, que denuncian la pobreza y los abusos de las compañías petrolíferas. En Nicaragua, Carlos Godoy y su hermano Luis Mejía Godoy se sirvieron como temas de los padecimientos de campesinos y obreros. En casi cualquier lugar de Sudamérica la gente se reúne en peñas, bares con música, para cantar, para discutir, para beber, para bailar y para comer.

Las raíces musicales de la música de las peñas se encuentran en el folklore tradicional de la Latinoamérica rural combinado con textos que cuentan las historias de la vida cotidiana. Las canciones son un homenaje a las personas, a su tradición y a su país.

Entretanto, la situación política en Sudamérica ha cambiado. Las dictaduras ya han dejado de ocupar el poder, las relaciones sociales parecen mejorar. El miedo a los regímenes tiránicos ya ha dejado de ser una preocupación constante. Las canciones críticas de protesta han dejado paso a historias de amor, de añoranza, de la gente y de problemas que mantienen. Las peñas siguen siendo lugares donde opera la cohesión social, donde se reúne la gente sencilla. El álbum »La Peña« presenta folklore argentino actual con el grupo vocal e instrumental Santaires, el Dúo El Filón y el guitarrista Roberto Calvo, grabados con medios muy sencillos en el Patio del Museo Penitenciario, en lo que fuera en otro tiempo una cárcel de mujeres en medio del barrio de San Telmo en Buenos Aires.


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